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Relación entre los niveles séricos de progesterona y los resultados del embarazo

El control de la fase lútea durante la reproducción asistida es cada vez más buscado por su potencial para contribuir a resultados reproductivos positivos.

El apoyo de la fase lútea suele realizarse con progesterona (P), ya sea natural (más frecuentemente utilizada) o sintética; y se utilizan diferentes vías de administración de progesterona.

El tipo, las dosis y las vías de administración de la progesterona varían entre los distintos clínicos y centros. Dadas las diferentes formas de administrar la progesterona, la fase lútea no ha sido monitorizada de forma rutinaria. Para monitorizar la fase lútea, la P sérica parece ser el mejor biomarcador, para asegurar que la absorción de la P es adecuada. Sin embargo, no se ha utilizado porque los niveles de progesterona sérica y uterina no están directamente correlacionados y, supuestamente, los niveles uterinos eran más importantes. Por otra parte, las variaciones de los niveles séricos de P se producen en los ciclos naturales y estimulados (en función de la secreción pulsátil del cuerpo lúteo) y cuando se administra P exógena por vía parenteral.

Por el contrario, en los ciclos artificiales y cuando se utiliza progesterona vaginal, los niveles estables de P están presentes después de 6 horas desde el inicio de la administración de progesterona, lo que facilita la medición de los niveles séricos de P en este escenario.

Sorprendentemente, recientes publicaciones indican que los niveles de P en suero en la fase lútea media están asociados a las posibilidades de embarazo tras la transferencia de embriones.

Los datos de los ensayos clínicos, que incluyen a casi 1.400 pacientes, sugieren que el umbral crítico de P sérica se sitúa en torno a los 9 ng/mL. Las pacientes que presentaban niveles más bajos mostraban una tasa de embarazo en curso significativamente menor y una tasa de abortos espontáneos mayor. Estos hallazgos, combinados con datos retrospectivos, sugieren que se requiere un nivel mínimo de P sérica para optimizar los resultados clínicos.

Cabe destacar que estos resultados sólo pueden extrapolarse a los ciclos artificiales y, sobre todo, al uso de progesterona vaginal de tipo natural, como prefieren muchos clínicos de todo el mundo. Otros estudios sugieren que este efecto también está presente cuando se utilizan otras vías de administración de P y otros tipos de ciclo (por ejemplo, ciclo natural o estimulado de FIV).

La necesidad de medir la P sérica es ahora evidente, pero aún quedan muchos interrogantes. Se necesita más investigación para establecer cuál es la mejor dosis para cada paciente, dependiendo del tipo de ciclo, de la vía de administración y de las características individuales.

Según nuestros resultados, una de cada tres pacientes que recibían P vaginal mostraba niveles inadecuados de P sérica, lo que provocaba una tasa de embarazo en curso un 18 % menor. Por otra parte, hay algunas variables que influyen en los niveles de P sérica, es decir, el peso disminuye los niveles de P sérica, o incluso el tiempo transcurrido entre la última dosis de P y el momento de la medición. Esto es algo que debe tenerse en cuenta a la hora de interpretar los resultados.

Según los datos clínicos disponibles, es el momento de medir los niveles de P sérica y adaptar la dosis o la vía en función de las necesidades del paciente.

Según nuestra experiencia, este ajuste resulta eficaz. De hecho, recientemente hemos demostrado que la adición de P subcutánea cuando los niveles de P sérica eran bajos, mejora las posibilidades de embarazo (en revisión). Pacientes con niveles bajos de P sérica el día de la TE, recibieron una dosis extra de P subcutánea y el embarazo en curso fue absolutamente comparable con el de aquellas con niveles normales de P sérica.

Afortunadamente, hemos empezado a encontrar una solución al problema que se ha identificado.

Así, ha comenzado la era de la suplementación individual de la fase lútea (iLPS, por sus siglas en inglés).

 

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