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The times are changing

“The times, they are a-changin’”

¿Hacia dónde nos dirigimos en 2022? Venimos de un año increíble. Hemos aprovechado los cambios experimentados en los últimos meses, o ya años, adaptándonos al hecho de viajar menos y, por lo tanto, disponer de más tiempo. Ha sido verdaderamente uno de los mejores años en cuestión de nuevas ideas -algo que en realidad nunca se detiene- y nuevos proyectos, apariciones en las mejores publicaciones, comunicaciones y premios para distintas conferencias, así como ayudas obtenidas. Nuestra productividad científica sigue creciendo como resultado de la intensa actividad del grupo, que está en uno de sus mejores momentos.

 

Pero ¿qué ocurrirá en el futuro? Es difícil hacer predicciones, “especialmente sobre el futuro”, como solía decir el danés Niehls Bohr, premio Nobel de Física a principios del siglo XX. Lo que es seguro es que durante esta etapa sin precedentes hemos experimentado lo que puede considerarse un interesante “periodo de prueba” para la innovación, tanto para reflexionar sobre la manera en la que trabajamos como para proponer nuevos modelos a futuro. Nuestros pacientes y nosotros mismos, en calidad de especialistas en ofrecer cuidados, nos hemos visto obligados a considerar nuevas vías de trabajo. Y en el campo de la innovación, todo empieza con cambios. Algunos sencillamente no pasan de ser pruebas que no progresan y desaparecen, sin embargo otros alcanzan un punto de inflexión y a partir de ese momento avanzan a un ritmo muy rápido.

 

Por ejemplo, hemos presenciado cómo algo que hace dos años parecía un poco incómodo, como eran las primeras visitas virtuales con nuestros pacientes a través de las plataformas habituales (Teams, Skype, Zoom…), se ha convertido ahora en rutinario. Además, lo utilizamos para muchas otras cosas, incluidas las reuniones de equipo: hemos aprendido a hacer que sean tan fructíferas como los encuentros personales.

 

Nuestros pacientes también están cambiando y las nuevas generaciones, los “millennials”, quieren las cosas con mayor rapidez, manejan mucha más información y quieren comentar con nosotros las opciones de tratamientos, tienen menos tiempo y debemos adaptar nuestra tecnología a sus necesidades. Y, por encima de todo, debemos estar atentos a que los cambios se produzcan justo a tiempo: ni muy pronto, con el riesgo que supone incorporarlos (como casi le sucede a Tesla), ni muy tarde (¿ quién va hoy en día al videoclub un sábado por la noche para ver una película teniendo Netflix, HBO o Prime?).

 

Desde el área de Innovation estamos trabajamos en distintas líneas de actuación que pueden cambiar muchas de las cosas que llevamos a cabo, tal y como lo hacemos hoy en día. De hecho, ya hay experimentos avanzados sobre el control remoto de los ciclos, con foliculometrías que pueden hacerse los propios pacientes en la privacidad de su hogar o en el trabajo, para a continuación enviar los datos a una nube y que estos sean interpretados en remoto. Si hoy en día el “pago por uso” está cada vez más extendido (pensemos en las motos eléctricas, en Airbnb o en la música en streaming), ¿por qué no considerar la medición hormonal en casa, como ya hacen los pacientes diabéticos con los niveles de glucosa? O, por qué no, una especie de “Glovo Health” que transporte capilares que puedan ser recogidos por los pacientes. Pensemos que Amazon ya ha creado la rama Amazon Health y cada vez más el modelo de la telemedicina irá ganando cuota de mercado.

 

Si pensamos en las decisiones tanto clínicas como de laboratorio, esto cada vez adquirirá más fuerza y estará basado en la inteligencia artificial. La personalización del tipo de estimulación ovárica, cómo y cuándo inducir la ovulación o cómo seleccionar los embriones que probablemente se hayan cultivado en sistemas robóticos, está cada vez más cerca de ser una realidad, y no un prototipo.

 

La tecnología también nos ayudará a entender la Biología como nunca habíamos podido hacerlo. La transcriptómica endometrial ha llegado ya a la generación 2.0, los avances en rejuvenecimiento ovárico ya están empezando a aplicarse; imágenes mucho más detalladas del útero y su cavidad, y ultrasonidos intracavitarios -por qué no, si disponemos de sondas-.

 

Esto y mucho más es el sueño de nuestros investigadores, porque en realidad investigar es soñar. ¿Qué pensarían los que hace años escucharon decir a Bob Edwards que extraería un ovocito mediante laparoscopia, con anestesia general, y luego transferiría un embrión humano de 3 días en el útero, también con anestesia y laparoscopia? Unos años después, aquí estamos. Sigan al tanto, ¡tenemos unos años muy interesantes por delante!

 

Juan Antonio García Velasco

Director Científico de IVIRMA Global

 

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